Mostrando entradas con la etiqueta cañas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cañas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de agosto de 2013

El secreto de la caña perfecta

Cuanto más calor hace, más ganas hay de entrar a un bar, sentarse en la barra y pedirse algo bien fresquito. Una caña sería una buena opción, ¿verdad? Además, por estos lares somos muy cerveceros. La caña perfecta existe y reúne unos requisitos especiales. ¿Lo sabías?

Cremosa y con espuma

Seguro que alguna vez te has preguntado para qué sirve la espuma que se sirve con la caña. Y es que una buena y densa espuma es señal de que se está sirviendo una buena cerveza. La espuma es la que protege a esta bebida de la oxidación. Si el líquido pasa mucho tiempo en contacto con el aire, la cerveza cambia de sabor. Además, la espuma mantiene la complejidad aromática de la cerveza y ayuda al consumidor a saborearla mejor. 

La importancia de saber tirarla

No todo radica en la calidad de la cerveza, el hostelero también ha de saber cómo poner una caña en condiciones. Algo tan simple como inclinar el vaso para servirla sin alejarlo mucho del grifo procurando que el líquido caiga justo por la mitad del vaso es imprescindible a la hora de tirar una caña. Y se debe parar cuando la espuma vaya a rozar el borde del vaso. Dejar reposar unos segundos la cerveza y seguir echándola en el vaso cuando haya bajado un poco la espuma. Lo que buscamos así es conseguir una textura cremosa en puesto de la espuma. 

Cómo servirla

Hay que cerciorarse que el vaso esté limpio y sin restos de detergente, ya que eso mata la espuma de la cerveza. El vaso ha de estar frío y húmedo, pero nunca congelado o con hielo. Así la cerveza resbalará más fácilmente sobre el cristal. ¿Quién dijo que la caña perfecta no existe? Ahora toca disfrutar de una. 

lunes, 24 de septiembre de 2012

¿Sabías que la estructura de nuestro local está formada por tabaire? Seguramente fue extraído de las canteras romanas de la diputación de Canteras, situada a 4 km. al oeste de Cartagena.
Se trata de un yacimiento de arenisca y marga de colo
r amarillo, formado durante el Mioceno, de fácil talla y extracción, que fue intensamente explotado como material de construcción para la ciudad de Carthago Nova por lo menos desde el siglo III a. C.
El uso de esta arenisca, a las que se da el nombre local de tabaire, está documentado ampliamente en toda la urbe. Algunos de los edificios en los que se utilizó este material fueron:
La muralla púnica: utilizado en los paramentos de la muralla.
El foro romano: usado en la escalinata de acceso al templo capitolino.
El teatro romano: pórtico post-scaenam y aditi.

miércoles, 1 de agosto de 2012

La calle del Aire, El Barril del Tapeo


Nuestro local de Cartagena, El Barril del Tapeo, se encuentra situado en una de las calles más antiguas y emblemáticas de la ciudad, en pleno Casco Histórico. Existe constancia de su existencia en el último tercio del siglo XVI con el nombre de Santa María de Gracia (no olvidemos que ésta es una ciudad de más de 3.000 años, capital de provincia romana, y que el trazado urbano ha sufrido constantes modificaciones a lo largo de los siglos), por estar en ella enclavada la Ayuda de Parroquia así llamada, fundada a principios de la citada centuria,
En el Cabildo Municipal de 14 de diciembre de 1574 se acuerda alinear y empedrar la calle hacia el cantón de Juan Sánchez que sube a la Parroquial (la Catedral Antigua), y quitar el agua que se recogía y estancaba alrededor de la ermita. A mediados del siglo XVI se cambió el nombre por el de calle del Granero, por haberse establecido junto a la ermita el Granero o Tercia del Obispado, donde se almacenaba y conservaba el trigo y cebada procedente de los diezmos.
Por el año 1755 vivía en esta calle un popular empleado del Hospital de Galeras, llamado Antonio Ayre, tomándose el nombre de esta persona una vez desaparecidos los almacenes del Granero, denominándose calle del Aire.

En 1910 se cambió el nombre por el de Pí y Margall, presidente de la Primera República, aunque no tuvo arraigo popular y se le siguió llamando igual.
En esta calle se encuentran, entre los edificios más destacados, la Iglesia de Santa María de Gracia, de la cual tomó la calle su primitivo nombre cuando aún era una pequeña ermita; junto a ella la sede de la Pontificia, Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús en el Doloroso Paso del Prendimiento y Esperanza de la Salvación de las Almas, o como se dice coloquialmente, la Cofradía California.  Enfrente se encuentra el edificio de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, fundada en 1833. También se puede acceder, por su parte trasera, a la Iglesia de Santo Domingo, en donde se encuentra la capilla marraja con su bellísimo retablo dieciochesco de madera policromada en el que se pueden ver algunas piezas de imaginería de dicha cofradía. Al comienzo de la calle el Gran Hotel, con entrada por la calle Jara pero que ocupa un buen tramo de la calle. Casi al final, haciendo esquina con la calle de los Cuatro Santos, la Casa Clares, edificio proyectado por el arquitecto cartagenero Mario Spottorno (1907); la fachada destaca por la evidencia del estilo modernista en la cornisa, vidrieras, detalles florales y los capiteles de la planta baja.
Y en mitad de esta emblemática calle, El Barril del Tapeo.